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PRIMERA PAGINA Nº 265 - JULIO DE 2017

jueves, 30 de septiembre de 2010


ANTE EL INTENTO DE GOLPE EN ECUADOR, DEL QUE NO CABEN DUDAS SE ENCUENTRAN IMPLICADOS SECTORES REACCIONARIOS DE LOS ESTADOS UNIDOS. ANTEPONERLE UNA URGENTE SOLIDARIDAD DE LOS SECTORES PREGRESISTAS DE AMERICA Y EL MUNDO.

¡¡¡¡¡¡¡¡ECUADOR ES ARGENTINA Y TODA LA AMÉRICA LIBRE RECHAZA LA INFAME INTENONA FASCISTA!!!!!!

miércoles, 22 de septiembre de 2010

PRIMERA PÁGINA 17º ANIVERSARIO



EDITORIAL

“Te acordás hermano qué tiempos aquellos…”, época más que negra de la instalación de la dictadura militar, treinta y tantos años atrás, cuando el “noble” apellido Martínez de Hoz se asocia para dotar de la “pata” civil, al gobierno que traerá al país terribles consecuencias sociales, políticas y brutales violaciones a los derechos humanos.

Pero veamos un poco el origen de tan “noble” apellido, que desgraciadamente no es el único en nuestra historia: “José Martínez de Hoz perteneció al sector de los comerciantes del Virreinato que trabajaban con mercaderías importadas introducidas de contrabando. Se oponía a la instauración del libre comercio, apoyando en cambio que España fuese la única plaza facultada para comerciar legalmente con Buenos Aires. Fue Regidor y Alcalde del primer voto del Cabildo de Buenos Aires y síndico del Consulado. Tomó parte del cabildo abierto del 22 de mayo de 1810. Al no tener descendencia mandó llamar de España a su sobrino Narciso de Alonso Martínez, que llegó a Buenos Aires el 5 de febrero de 1792, a los 12 años de edad. José murió el 4 de junio de 1819, pero su sobrino tomó su apellido como reconocimiento.”

“Así, Narciso de Alonso Martínez de Hoz continuó con el apellido y los negocios de su tío. Se dedicó a la explotación agropecuaria en los campos San Martín, en Cañuelas, y El Araza, en Castelli. Formó parte de la primera Sociedad Rural Argentina, también administró una sociedad benéfica. Tuvo 11 hijos con su esposa Josefa Saturnina Fernández de Agüero.”

“Narciso falleció en 1848 y uno de sus hijos, José Toribio Martínez de Hoz, se convirtió en uno de los fundadores de la actual Sociedad Rural Argentina, el 10 de julio de 1866. La presidió hasta el año 1870. José fue además senador nacional por la ciudad de Buenos Aires, miembro de la Convención Nacional de 1860, presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires y presidente de la Comisión de Reconstrucción de la Aduana. Murió a los 48 años. Sus hijos pequeños fueron a estudiar a Inglaterra. Tardaron 20 años en poder volver y retomar el negocio familiar.”

“El miembro más conocido de la familia es José Alfredo Martínez de Hoz, nacido en 1925. Él se desempeñó como ministro de Economía del país entre 1976 y 1981, durante el Proceso de Reorganización Nacional.”

¿Te acordás hermano?… cuando la “patria financiera” se reinstalaba en los “tiempos de democracia recuperada” del “hermano” Carlos Menem y el “hermano” Domingo Cavallo (alias Minguito), y de los tíos y sobrinas De la Rúa y Patricia Bulrrich.

¿Te acordás?… de las colas aquellas que los miles de ahorristas formaban en el microcentro “en detrás” del Sr. Dólar, apostando al corto vuelo de la perdiz. Claro que no todos eran ahorristas, en el país también había laburantes a los que el salario no les alcanzaba para dólares, para ellos, nacerán los patacones y los Lecop.

¿Te acordás?… de los importados, de la destrucción de nuestra industria, del remate de las empresas públicas.

¿Te olvidaste hermano?... del “corralito, del corralón, del ¡que se vayan todos!

¿Te olvidaste?… de los políticos “guardados”…escondidos debajo de la cama.

¿Te olvidaste hermano?... del desastre, de la represión, de los 22 muertos en Plaza de Mayo y otros lugares del país, en los días cuando De la Rúa se tomó el bondi… (mejor dicho el helicóptero), dejando atrás un país destrozado, endeudado, acorralado, arruinado.

¿Te olvidaste hermano?... del 13% descontado a los jubilados y empleados públicos, de la tarjeta Banelco, de la flexibilidad laboral.

¡Que poca memoria tenés hermano, y pensar que salimos del mismo vientre argentino!

Que de tanta falta de memoria fuiste un día a cacerolear con la olla de teflón a Callao y Santa Fe, para rendirle pleitesía “al campo”, que pedía eliminar las retenciones a la soja, aprovechando las rentas extraordinarias de exportar ese yuyo maldito que destruye los campos y engorda las faltriqueras de los “nobles” apellidos de la Rural, de Coninagro y de la Federación Agraria mediatizada en la “Mesa de Enlace”

¿Qué hacer entonces hermano?... continuar engordando a los Martínez de Hoz y Compañía, ¿o rebelarnos?

¡Pensalo bien hermano… todavía estás a tiempo! No consumas la carne podrida que expectoran los medios de este sistema perverso, patrocinado por la Sociedad Interamericana de Prensa y los nacionales como: La Nación de los Mitre-Saguier, La Prensa y La Capital de Mar del Plata de los Aldrey Iglesias, Clarín de los Noble-Magnetto, La Nueva Provincia de los Massot, La Capital de Rosario de los Vila, y otros pequeños aprendices de brujos que te envenenan la sangre.

¡Pensalo hermanito!

Hasta la próxima

PARQUE DE LA ESTACIÓN


¿POR QUÉ ES NECESARIO EL PARQUE DE LA ESTACIÓN?

La pregunta es oportuna y la respuesta es obvia, el tema está instalado en el conjunto de los vecinos de Balvanera y Almagro. ¡Ya no hay posibilidad de vuelta atrás!, al menos en el tratamiento del proyecto, que desde hace más de 10 años duerme en los archivos de la Legislatura de Buenos Aires y en la Mesa de Entradas de la Presidencia de La Nación.

El proyecto original fue presentado por el Periódico PRIMERA PÁGINA a la Legislatura el 19 de abril del año 2000, bajo el nº 929/2000, y en la mesa de entradas de la Presidencia de la Nación el día 27 de abril de 2004.-

Sin embargo, ni las autoridades locales ni nacionales le prestaron la atención debida. Tal vez no sean prioridad oficial “los espacios verdes y la contaminación ambiental”, a pesar de que más temprano que tarde el tema provocará consecuencias muy difíciles de revertir. Consecuencias irreparables en la calidad de vida de la población, actual y especialmente futura.

La polución ambiental, la construcción indiscriminada y sin planificación marchan hacia un callejón sin salida. La arcaica infraestructura de aguas corrientes, cloacas, desagües y gas va camino a colapsar.

La contaminación visual y sonora son temas que tampoco constan en ninguna agenda oficial, pero que sin dudas dejarán huellas en las generaciones venideras.

En estos barrios de Balvanera y Almagro la disponibilidad de espacio verde para la población se encuentra muy por debajo de lo aconsejado por la Organización Mundial de la Salud, que es de 10 a 15 metros cuadrados por habitante. Ambos barrios cuentan con apenas veinte centímetros cuadrados por persona, un espacio ínfimo que atenta contra la salud de los vecinos.

Este déficit se hace cada día más agudo ante el avance de las construcciones y la población estable de los barrios. Quedan muy pocos lugares vacantes para crear posibles espacios verdes. Sin embargo, los amplios terrenos linderos a las vías y abandonados de la estación Miserere brindan una inmejorable posibilidad para crear algunos de estos espacios.

Es bien sabido por todos que el arbolado urbano y el de las plazas y parques funciona como el freno más eficaz a la brutal contaminación que provocan el escape vehicular. Cada día ingresan a la ciudad más coches, y la industria automotriz (el automóvil familiar) prospera, apoyada y fomentada por planes de gobierno, que fácilmente podrían revertirse para la fabricación de locomotoras, vagones, tractores y vías, que amplíen la red ferroviaria y de subtes (no contaminantes).

Se hace a su vez necesaria una paulatina descentralización administrativa, tanto de los organismos oficiales como de las casas centrales de empresas privadas, todos instalados en el micro y macrocentro de un Buenos Aires que se ahoga.

El problema de la contaminación debe ser contemplado desde el marco del conjunto de los temas instalados en las miras oficiales. Se hace imperativo desplegar soluciones de forma más que urgente, antes de que sea tarde y la calidad de vida del habitante de la ciudad se vuelva aun más agobiante.

Consejo de Redacción

CARLOS GARDEL


ANÉCDOTAS DE LA VIDA DE UN ÍDOLO

Carlos Romualdo Gardés, (Carlos Gardel), más allá de las controversias en cuanto a si nació en Toulouse (Francia) o en Tacuarembó (Uruguay), no quedan dudas de que vivió en Buenos Aires, y fue el ídolo indiscutido que representa a nuestra música popular, El tango.

El Estado uruguayo, así como otras entidades no gubernamentales, propusieron realizarle una prueba de ADN para verificar si era hijo biológico de Berthe Gardès y así poder establecer con exactitud su lugar de origen. Una jueza argentina prohibió que se le hiciera ese estudio al cantante, con el argumento de su origen francés.

Existe fundada documentación de que se domicilió en distintos lugares del macrocentro porteño, y de su inicio artístico en las inmediaciones del Mercado de Abasto, lugar que se convirtió en una atracción para el joven.

Vivió hasta el año 1900 en un conventillo de la calle Uruguay 162 (hoy demolido) junto a doña Berta, la madre biológica o al menos su madre, reconocida y aceptada por él. Se instalaron en una pieza humilde del primer piso mientras Berta trabajaba como planchadora en el taller de Montevideo 463. Luego se mudaron a la calle Corrientes 1557 y vivieron allí entre fines de 1903 y principios de 1904. Se sabe que para 1910 se habían mudado a Corrientes 1714.

Otros domicilios del cantor habrían sido Suipacha 148 (no existen muchas precisiones) y Rodríguez Peña 451, por el año 1923, cuando tramitó su ciudadanía argentina. Hacia los años 1925 y 1926 vivió en el segundo piso del sólido inmueble de la calle Rincón 137, un edificio que aún hoy guarda su esplendor y que alguna vez fuera propiedad de la familia Saavedra Lamas. Allí habría vivido junto a su novia Isabel del Valle.

Finalmente en 1926 compra la propiedad de la calle Jean Jaurés 735, para que la ocupara Doña Berta junto con el matrimonio Muñiz, que a la sazón la cuidaba. Hoy la casa está convertida en el museo del Zorzal.

Se hace muy complejo determinar con seguridad todos los domicilios en que vivió Gardel debido a las contradicciones que presentan las fuentes consultadas, lo que constituye un misterio más de su enigmática vida, corta pero intensa de la que se tejieron a su vez jugosas anécdotas, centenares de ellas, muchas de la cuales vale destacar.

La grabación de Madreselva

Cuando Gardel grabó Madreselva era primavera, pero dentro del estudio de la compañía Odeón parecía verano. El ventilador estaba prohibido, por el ruido que producía, y el aire acondicionado no era conocido entonces. Todos estaban empapados en sudor. Gardel no aguantó más y se quitó el saco. Después, el chaleco. Después la camisa, que seguramente lo asfixiaba. Luego la camiseta, el pantalón y las medias. Por último, la ropa interior. Quedó sólo con los zapatos y los anteojos que usaba para leer la pequeña tipografía de las partituras. Entonces apareció en la sala de grabación el técnico, un alemán "austero y cabrero", al decir de Canaro.

-¡Pero, señó Gardel, qué quiegue decir esto...!

Gardel le respondió:

-Esto quiere decir, viejito, que no tanto hacerte el estrecho, que a mí me han pasado el santo que vos en Alemania eras 'una mandarina'...

La orquesta estalló en una carcajada. El alemán, furioso, se fue sin saludar.

Permanganato (chiste contado por Gardel)

Un señor había tenido relaciones sexuales la noche anterior a un largo viaje que debía emprender en barco. La mañana de la despedida, va la mujer a saludarlo al puerto. Una vez arriba del buque, apoyado en la baranda el señor le grita:

-¡Si tenés noticias mías, ponéle Carlitos...!

A lo que la mujer, en tierra, le respondió:

-¡Si tenés noticias mías, ponéle permanganato...!

(N. de la R.: El permanganato potásico se utiliza, diluido, como desinfectante).

A media noche

Gardel grabó 11 tangos con letras escritas por Enrique Dizeo (1893-1980). Uno de ellos fue A media noche, musicalizado por Juan Maglio.

Gardel y el letrista se conocían desde 1923 porque frecuentaban el mítico Café de los Angelitos. En ese lugar Dizeo le entregó a Gardel la letra de A media noche, que en un fragmento dice:

"Como un gemido doliente,
llena de harapos, cabizbaja y mustia,
siempre se la ve silente
con todo el peso de su negra angustia...”

Gardel leyó los versos y llamó aparte a Dizeo. Luego, asegurándose de que nadie lo escuchara le preguntó al oído:

-Decime... ¿Qué carajo quiere decir "silente"?

(N. de la R.: Quiere decir silencioso, tranquilo, sosegado.)

En 1915 el cumpleaños de Gardel adquiere ribetes dramáticos...

Cuenta Edmundo Guibourg:

«A la vuelta de la gira al Brasil con la compañía teatral de Guillermo Battaglia, Gardel celebró su cumpleaños con amigos. Era el 11 de diciembre de 1915 y cumplía 25 años. Y a la noche resuelven hacer una farra. Salen cuatro personas: un maestro de porteñismo, que después fue administrador de la compañía Muiño-Alippi, de apellido Abelenda, el actor Carlos Morganti, que empezaba como partiquino, Elías Alippi, que ya era un galán de prestigio, rival de Francisco Ducasse y de Gardel. Y se van al Palais de Glace. Allá, un pendenciero borracho se la toma con la flacura de Alippi y empieza a molestarlo, a desafiarlo, a buscar pendencia. ¿Y quién sale a defender a Alippi? Gardel. Gardel que nunca fue compadrito acepta la lucha. Pero aparecen otros compañeros de parranda del borracho. Gardel acepta pensando que no se "van a ir a mayores". Toman un coche para ir al Armenonville y pasan por Libertador y Agüero, donde los intercepta el coche de los matones. Bajan todos a pelear, suena un tiro y cae Gardel herido. La bala entró en un pulmón, sin orificio de salida. El cirujano no quiso operarlo de ninguna manera, y Gardel aguantó toda la vida esa bala en el pulmón, que no le impidió cantar. Seguramente esa bala dio que hacer en la autopsia de sus restos, dando pie a todo ese infundio de la lucha en el avión, que no existió nunca. Es un infundio mentiroso de Aguilar.”

Con Jacinto Benavente

Cuenta Guibourg:

“Muchas veces se le ocurrió explicar cosas relativas al tango. Hay un caso muy famoso, es cuando nos invita Don Jacinto Benavente, que acababa de recibir el premio Nobel. Lo encontramos en París, nos invita a almorzar, para profundizar en la letra del tango. Quería conocer las raíces de muchas palabras lunfardas. Y me acuerdo que esa vez Don Jacinto Benavente nos dio una lección magistral sobre lo que era el caló, el calé (que son distintas jerigonzas españolas), el lenguaje de la gitanería... Nos dio lecciones de argot francés, del slang inglés... Todo lo sabía él. Hasta quería hablarnos del papiamento del Mar Caribe, la lengua de los piratas y de los contrabandistas. Él mismo nos explicó los orígenes de "gayola", de "guita", de "chamuyo", de "fariñera", de "bondi". Pero había algunos tangos que no podía descifrar del todo, por ejemplo, no entendía muy bien que el "mosaico diquero" que menciona El ciruja, fuera una moza desafiante y sabrosa. Fue una conversación que habrá durado tres horas. Al final, después de mucho hablar, cuando nos levantamos de la mesa, me dijo Gardel: ‘Y yo que creí que era un cantor y resulta que soy un filólogo. ¿Te das cuenta?’ Y con ese tema siguió unos cuantos días, buscando en las obras del Siglo de Oro español, en Lope de Vega, en Lope de Rueda, en Cervantes, las referencias que había hecho Don Jacinto Benavente.”

Lenguaje neutro de habla hispana

En los estudios de la NBC

“Cómo voy a cantar palabras que no entiendo, frases que no siento. Hay algo en mí que vibra al sonido de las palabras que me son familiares, que están hondamente arraigadas en lo más íntimo de mi ser; palabras que aprendí en mi niñez, que tienen el significado de cosas muy nuestras, imposibles de transmitir. El idioma, señores, es el español, o mejor aún, el porteño. La pregunta: ¿me quieres? no contiene para mí la emoción que se vuelca en la misma pregunta porteña: ¿me querés? El pronombre vos, en lugar de tú; el verbo vení en lugar de ven… ¡Qué pena, amigos, que no pueda satisfacer sus deseos!, ¡yo sé cantar solamente en criollo!”

El Morocho del Abasto y Marcelo T. de Alvear

Era 1º de Septiembre de 1899. Marcelo T. de Alvear se despertó más temprano que de costumbre y como era habitual, empezó a matear mientras escuchaba música. Deseaba que llegara la noche para ir al teatro. Esa noche todo Buenos Aires estaba expectante, iban a escuchar a la prima donna ya célebre en Europa, Regina Pacini, una cantante lírica portuguesa de quien Diego de Alvear (primo de Marcelo) le había hecho excelentes comentarios después de verla actuar en Uruguay.

Marcelo se dejó llevar hasta el Politeama. Vestía como siempre impecable smoking de gala, que llevaba como una segunda piel. El hombre era alto y apuesto. A la entrada tropezó con un chico. Era morocho, de grandes ojos negros. Tenía alrededor de nueve o diez años.

-Qué haces acá, mocoso?, -le preguntó con una mezcla de curiosidad y simpatía.
-Vivo al lado. Mi mamá trabaja en el teatro. Limpia y plancha, señor, -contestó con soltura.
-Te gusta la ópera?
Los ojazos del chico se iluminaron y con una sonrisa respondió:
-Me encanta, señor. Nunca me pierdo las funciones. Después de una pausa continuó: -La soprano ligera que canta esta noche dicen que es fantástica. Se llama Regina Pacini.
El hombre tocó con ternura la cabeza del niño. La función estaba por empezar. Debía despedirse. Ese encuentro lo había conmovido. Antes de separarse preguntó:
-Cómo te llamas?
-Carlitos Gardel, pa´ servirle señor.

Ese mismo día, Alvear se enamoraría locamente de Regina, quien después de ocho años se convirtió en su esposa.

Cantor

Una noche de 1912, en el café que existía en Rivadavia 3824 (uno de los primeros en Almagro donde se tocaba el bandoneón), entró un mozo cantor acompañado por quien le llevaba la guitarra, enfundada en paño negro con iníciales bordadas. No bien tomaron asiento, un cochero de plaza que estaba allí, apodado el "rengo Congo", dirigiéndose al cantor desde su mesa le dijo imperativamente: "¡Cantá!..." El otro no le hizo caso, porque notó que estaba ebrio. Las palabras de aquel hombre de mala bebida se repitieron más alto, al tiempo que hacía ademán de apoyarse en su muleta para levantarse. El dueño del café, que lo conocía pendenciero, tratando de evitar el seguro incidente le encareció que cantara, pedido al que se sumaron algunos de los allí presentes. El mozo, tras corto preludio de bordonas, se echó a cantar un vals sentimental, muy popular por aquellos días, cuya primera estrofa decía:

"Mi madre era muy pobre, sí, pero amorosa / vivía muy dichosa en su pobre hogar. / Me aconsejaba siempre, porque era muy virtuosa, / para mí era la diosa que estaba en el altar".

Y la última estrofa decía:

"La hermana de mi madre / fue una santa señora / que al ser mi defensora / con mi padre luchó. / Cuando murió mi tía / llorando la he sentido; / y cada día que vivo / le rezo una oración."

Al terminar, el cantor se dio cuenta de que no había estado mal, pues el "rengo Congo", cubierto de lágrimas, recorrió las mesas sombrero en mano donde le juntó unos pesos.

El cantor de esa noche, que por entonces no imaginaba la altura que alcanzaría en el alma de la emoción popular, era Carlos Gardel.

Gardel, un burrero sin par

Según la revista Aquí Está, de marzo de 1944:

“Por indicación de Gardel, el aviador Sumage le enviaba a los Estados Unidos las revistas turfísticas y los diarios de la mañana, que Carlitos recibía con un mes de retraso; entonces, sobre la base de los programas de las carreras, él y sus compañeros hacían cálculos y apostaban entre sí. De este modo seguían jugando a los caballos de Palermo desde Nueva York. Con varias semanas de diferencia, cuando llegaba la nueva remesa de periódicos, se enteraban de los resultados y los ganadores recogían su parte, de acuerdo con lo que había ocurrido en la lejana Buenos Aires un mes antes...”

El “paco” al de Legui

Gardel no sólo tenía gran amistad con Leguisamo, sino que también era su admirador incondicional. Caballo que corría Legui, caballo que llevaba enancada una apuesta de Carlitos, pese a que Leguisamo le insistía en que si bien corría potrillos con chance, no le era posible ganar todas las carreras. Pero las advertencias caían en saco roto. Una tarde en Palermo, los vientos de la fortuna venían soplando muy lejos de Carlitos. Corrida la quinta carrera y rotos los boletos, Razzano le advirtió a Gardel: "Mirá, en la sexta nos desquitamos. El cuidador Francou me ha dado una fija, un caballo que él cuida y no puede perder y lo que es más lindo, pagará arriba de veinte". "¿Y el de Legui?", preguntó Carlitos. "Si gana el de Francou, no puede ganar el de Legui", argumentó Razzano. "...Bueno, si es así, tomá, jugame doscientos boletos". Allá fue Razzano y regresó cuando se largaba la carrera. El caballo de Francou largó en punta y pintaba como seguro ganador. Cuando el lote llegó a las tribunas, Razzano gritaba loco de contento. Pero Carlitos seguía atentamente la atropellada que en ese momento iniciaba Legui; el avance de éste era fulminante, alcanzó y pasó de largo, mientras Carlitos atronaba el espacio con sus gritos "¡Dale Mono, dale Mono!". Leguisamo fue el ganador de la carrera. Cuando Razzano lo increpó a Carlitos: "Vos estás loco, si les has jugado al de Francou doscientos ganadores!". Gardel contestó "Tenés razón, ¡pero el paco se lo puse al de Legui!"

FUENTES

-Llanes, Ricardo M., “El Barrio de Almagro”, Cuadernos de Buenos Aires, 1968.

-http://lialdia.com/2010/06/gardel-a-75-anos-de-su-partida/

-http://uimpi.net/entry/musica/52886/carlos-gardel-7-anecdotas40-mejores-tangos.html

-http://www.gardelweb.com/carlos-gardel-anecdotas.htm

-http://www.oocities.com/gardelsiglo21/anecdotas.htm?201028#ixzz0v1nABi7v

-http://www.todotango.com/spanish/gardel/cronicas/eguibourg.asp

-www.todotango.com/spanish/gardel/cronicas/eguibourg.asp