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PRIMERA PAGINA Nº 265 - JULIO DE 2017

domingo, 28 de febrero de 2010

BERTRAND RASSELL


Vigencia de Bertrand Russell a 40 años de su muerte.


El 2 de febrero de 1970 moría Bertrand Russell, Premio Nobel de Literatura 1950.

Uno debe rescatar a las personas que de alguna manera influyeron en su vida cuando el disco rígido de la mente era virgen o no tanto. Yo recuerdo que leía apasionadamente todo lo que se publicaba de Bertrand Russell, hijo de John Russell, Vizconde de Amberley y de Katherine Louisa Stanley

Los jóvenes que entonces nos asomábamos a las ideas socialistas leíamos anárquicamente todo lo que llegaba a nuestras manos hasta que Alfredo Palacios nos sugirió una serie de lecturas entre ellas las del filósofo y humanista Bertrand Russell.

A partir de la lectura de “Fundamentos de la filosofía” leímos todo lo que se publicaba (o se conseguía) y lo que se comentaba de aquel Manifiesto Russell-Einstein, en realidad redactado por Russell (el día que los Estados Unidos bombardearon Nagasaki) y apoyado por Einstein.

En aquellos años nos tuteábamos con los libros que nos recomendábamos entre nosotros, jóvenes contentos porque se habían editado las sesiones integrales de la gran cantante de blues, Bessie Smith y no hacía mucho había estado en el Teatro Opera Louis Armstrong, fallecido en Nueva York. La zamba “Angélica” había abierto la puerta de la Avenida General Paz y cada porteño parecía tener una guitarra cuando aún se escuchaba en los trenes el “ese, ese, ese, la barra de Pugliese” y Astor Piazzolla era resistido por los viejos tangueros. En el Café Tortoni se comentaba “Rayuela” de Cortázar, en La Cosechera de Tucumán ya se hablaba de la futura novela de Hugo Foguet “Pretérito Perfecto” y Mercedes Sosa grababa “Canción con todos” de Armando Tejada Gómez. También nos tuteábamos con Darwin, Marx, Freud, Einstein y, por supuesto, con Bertrand Russell, ¿por qué no? ¿Acaso él no había escrito algo, unas pocas palabras que nos hicieron pensar y tomar un rumbo en la vida?

“La perspectiva de la raza humana se ha oscurecido más allá de cualquier precedente. La humanidad se enfrenta a una clara alternativa: O bien morimos todos o bien adquirimos un ligero grado de sentido común. Un nuevo pensamiento político será necesario si se quiere evitar el desastre final.”.

Por supuesto que estábamos molestos con Freud. Alguna revista había publicado que no quiso firmar el Manifiesto diciendo: “No tengo dudas de que la humanidad sobrevivirá a esta guerra, pero estoy seguro de que para mí y mis contemporáneos el mundo no será más un lugar feliz,”

Justo es decir que tanto Russell como Freud tenían concepciones o enfoques distintos sobre la guerra pero para ambos era una preocupación el ser humano y su futuro. Russell, sin embargo, fue un duro luchador pacifista hasta que en la segunda guerra mundial el fascismo entró en escena con la crueldad que todos conocemos y entonces, alegando que el mundo en poder del fascismo sería un mundo en donde lo mejor de la civilización habría muerto y no valdría la pena vivir, estuvo de acuerdo con lo necesario de la Segunda Guerra Mundial.

Russell intervino en la famosa crisis de los misiles en la cual, por mucho heroísmo que tuviera el pueblo cubano, la isla estaría destinada a desaparecer y fue él quien escribió cartas a ambos jefes de Estado, tanto a Jrushchov como al presidente Kennedy.

La historia no es tan lejana como parece ser si se miran las fechas, la historia aún se está viviendo o repitiendo cuando una de las tantas secretarias del Departamento de Estado, ante el terremoto haitiano, dice lo mucho que ha hecho Estados Unidos por Haití sin que se le caiga la cara recordando a Duvalier, a su hijo, a los crueles Leopardos que siguieron a los feroces Tontón Macoutes. De todas maneras, sigue vivo el Manifiesto y somos muchas las personas que luchamos por un Hombre Nuevo, por un mundo mejor que será imposible sin hacernos cargo de la herencia y aplicar el pensamiento de hombres como Bertrand Russell.

Julio Carabelli

Escritor


Artículo publicado en " La Gaceta" de Tucumán del 7 de febrero de 2010, donde se encuentra radicado hace varios años, del escritor y amigo Julio Carabelli , humanista profundo y sensible, una retrospectiva con proyección de futuro ,acaso una historia de luchas y paisajes , de cantos y sollozos para guardar en el mas amplio rincón de la memoria


Norberto Barleand