jueves, 1 de diciembre de 2016

ARIEL RETTI Y LA ENERGÍA SOLAR EN ALMAGRO



La Energía Solar en Almagro de la mano de Ariel Ciro Rietti  




“Las cosas difíciles las hacemos enseguida. Para las imposibles tardamos algo más”.
                                                   Ariel Rietti


El barrio de Almagro, de la mano de Ariel Ciro Rietti, se convirtió en pionero en la ciudad y en el país del uso de la energía solar. “El Hombre Sol” como se lo conoce a Ariel desde su casona, laboratorio y centro de experimentación solar en la Argentina, en la calle Lezica 3948, dio rienda suelta a sus investigaciones en la materia y a su aplicación con fines
prácticos y domésticos.
Nuestro inventor había nacido en Buenos Aires el 27 de abril de 1923. Su madre fue maestra y su padre, Ciro T. Rietti, un profesor de Química y Biología que trabajó junto a Luis Federico Leloir y colaboró con el premio Nobel Bernardo Houssay por más de veinte años.
Ariel, ya a los 14 años, se convirtió en piloto de planeadores. En 1944 cursó las carreras de Instructor de Vuelo, Piloto Profesional y Mecánico Profesional de Aviones en la Escuela Nacional de Aeronáutica.
Más tarde cursa la carrera de Ingeniería Mecánica en la Facultad de Ingeniería de la UBA. Además fue campeón de aeromodelismo de la Argentina y Uruguay organizando aquellas escuelas en el país.
 De joven creó un “circo aéreo” y hacía acrobacias con avionetas. Esa experiencia le sirvió para hacer una compañía dedicada a la publicidad aérea: escribía anuncios en el cielo con el humo del avión, una antigua práctica propagandística utilizada por la desaparecida “Yerba Safac”. Realizó giras por el interior del país fomentando la creación de aeroclubes y fue director de la revista Avia, una publicación de aviación antigua de Iberoamérica.
 En 1950 compra en Estados Unidos tres helicópteros Belt G47, los primeros que hubo en Argentina. Luego funda la Compañía Argentina de Helicópteros, la primera que existió en el país y de la que fue presidente. Dirigió también la primera Escuela de Pilotaje de Helicópteros del país.
 Su entusiasmo por el espacio lo llevó a fundar con el ingeniero Teófilo Tabanera la Sociedad Argentina Interplanetaria, para propulsar el desarrollo de los vuelos al espacio. Fue uno de los impulsores de la Comisión Nacional de Investigaciones Espaciales en la Fuerza Aérea Argentina, creada en 1960, donde se desempeñó como secretario.


PASEANDO CON BORGES EN SU AUTO SOLAR



Además del primer laboratorio, creado en su casa en 1975, ésta era toda una academia de enseñanza de la materia, por la que llegaron a pasar centenares de alumnos.
 Colocó en la puerta de su casa una lámpara que funcionaba con energía solar y alumbraba permanentemente a los peatones día y noche.
 También atesoró una voluminosa biblioteca del grupo CONVNI, con más de mil volúmenes y cientos de revistas sobre la materia.
 Paralelamente, Rietti se dedicó a investigar el fenómeno Ovni, y su incansable ansia de conocimiento lo llevó a fundar el 5 de julio de 1956 el famoso grupo CODOVNI (Comisión Observadora de Objetos Voladores No Identificados). Otro cofundador de esta institución fue Cristian Vogt (autor de El misterio de los platos voladores). Era el primer grupo civil argentino que trataba de investigar al fenómeno Ovni.
 Su mente abierta le permitió discernir que era perfectamente lógico pensar que si nuestra cultura podía viajar al cosmos, otras civilizaciones más adelantadas podían venir hasta aquí. Representó al país como investigador en Europa y Estados Unidos.

DESDE SU BALCON NUESTRA LOS PANELES SOLARES

 Entre sus innumerables creaciones no hay duda que su invento más excéntrico fue un detector de ovnis. Rietti estaba convencido que los denominados platos voladores utilizaban la energía electromagnética.
En 1968 presentó públicamente un detector de su invención, que hacía sonar una alarma al registrar pequeñas variaciones geomagnéticas, que según Rietti serían producidas por los objetos voladores. Expresó entonces que "El contacto entre civilizaciones Terrestres y Extraterrestres, al producirse, podrá sumar civilizaciones siempre y cuando la investigación científica haya producido una adecuada preparación técnica y filosófica tendiente a una mayor felicidad para los seres inteligentes del Cosmos”.
 Una de sus reflexiones desde la década del ‘70 que llamó la atención fue la siguiente: “Hay ‘catástrofes naturales’ que están siendo provocadas artificialmente, y a los países pobres se le envían terremotos, huracanes o se los inunda. Luego ese país tiene que pedir plata prestada para reconstruir todo. ¿Sí?: ¡Ya perdió libertad! Se trata de las armas más modernas que existen". Y lo subraya con una frase lapidaria: "El esclavo debe ser pobre, bruto y enfermo".
 En 1920, Virgilio Mira construyó el Golondrina I con el que recorrió casi todo el país. En tanto que el Golondrina V se construyó en la terraza de Rietti de la calle Lezica y tuvo que ser bajado a la calle mediante una grúa, todo un acontecimiento en el barrio.

SU LABORATORIO EN ALMAGRO

 Era un pequeño y versátil aeroplano monoplaza que tenía un motor Continental de 65 HP y fue probado luego en la Base Aérea de Morón con excelente rendimiento. Podía volar desde Buenos Aires a Mar del Plata (400 km) en dos horas, gastando 32 litros de nafta.
 De igual forma diseñó el primer auto eléctrico solar, que denominó “Ariel-Ra”. El mismo se construyó en la azotea y antes de circular en octubre de 1977 por las calles de Buenos Aires, también debió ser bajado hasta el suelo por una gigantesca grúa. En el “Ariel-Ra”, primer vehículo argentino impulsado a energía solar, Rietti logró que viajaran celebridades como Juan Manuel Fangio, Oscar Gálvez, Arturo Illia y Jorge Luis Borges, entre otros. El coche podía desarrollar una velocidad de 60 km por hora y tenía una autonomía de 100 km sin recargar la batería.
 El "Ariel Ra" se anticipó en diez años a los primeros vehículos a energía solar que circularon en una carrera en Suiza, donde participaron 73 prototipos.
En 1984, a los sesenta años de edad, Rietti tenía que operarse del corazón a raíz de un infarto cardíaco. Antes de que lo intervinieran decidió resolver una materia pendiente, contraer enlace con la docente Beatriz Alicia Fernández.
 Su corazón quedó operativo en un tercio y los médicos le auguraron pocos años de vida. Sin embargo, Rietti con su espíritu valeroso, logró burlar el diagnóstico médico y vivió 17 años más difundiendo sus conocimientos a quién quisiera escucharlo. En 1987, junto a su mujer crean la Fundación Universal Solar Rietti, donde dedicaron sus esfuerzos a difundir ante cientos de alumnos, la importancia de la energía solar como fuente no contaminante de energía y de vida. No paraban nunca de realizar investigaciones y proyectos, sin embargo las ganas quedaron truncas un 22 de junio del año 2001, cuando otro paro cardíaco le dijo basta, cuando tenía 78 años y demasiadas ganas de continuar su ajetreada y prolífera carrera.
Su esposa era además su gran admiradora, comentaba que Rietti “aterrizó en aquella casa de Lezica en 1976 o 77 y en cuanto vi todo lo que él sabía, y que tenía facilidad de palabra para llegar al público, lo entusiasmé para dar cursos de energía solar. Le gustó la idea, pusimos un aviso en el diario Clarín y no podíamos creer lo que pasó: ¡vinieron como cien alumnos! Hasta tuvimos que habilitar la azotea como auditorio. Cada vez que salía un aviso, también nos escribía gente del interior pidiendo cursos por correspondencia y luego de un año de trabajo lo hicimos, con un total de 26 extraordinarias lecciones. Después comenzamos a invitar a grupos de chicos de las escuelas, para eso armamos un audiovisual, seguido de una parte práctica y una visita al garaje donde estaban los autos solares. ¡Una experiencia muy linda! Como soy docente, esa parte la hacía yo. Él ponía la técnica y yo la parte docente, y hemos recibido alrededor de 200.000 niños en todo este tiempo”.
Él siempre decía que se iba a hacer un auto solar y la gente lo trataba de ‘loco’, en realidad apenas hablaba de energía solar lo tildaban de loco y hoy usted pone unos paneles solares en su casa es caro, cierto ¡pero nunca más paga la factura de la luz!. A él no le afectaba la opinión de la gente y al final hizo cuatro autos solares”.
Ariel tenía un carácter fuerte, era muy decidido, con ideas fijas, y no paraba hasta lograr su objetivo. Un hombre de principios firmes. Era corpulento, de aspecto serio aunque se reía con ganas, a primera vista parecía de carácter frío, pero había que conocerlo bien para entrar en su interior, porque era sumamente sensible y muy, muy cariñoso. Tenía un humor muy especial, desdramatizaba la vida, le daba a todo una interpretación positiva”.
El periódico Primera Página fue uno de los últimos que le realizó a Rietti un reportaje personal en su casa, a cargo de nuestros columnistas Graciela Mariotto y José de Carmen, a los que también les contó que existe el biogás, que emana de la fermentación de materia orgánica (como el abono animal), un m3 genera 6,25 Kv de electricidad, como para hacer funcionar una heladera de 14 pies durante 10 horas.
“La energía del sol es limpia, no contaminante y casi inagotable… ¿Por qué no hacer uso de ella?”

                                                     Miguel Eugenio Germino




Fuentes:
-http://hernanarguelles.tripod.com/Rietti/
-http://programacontactoconlacreacion.blogspot.com.ar/2012/06/recordando-al-pionero- ariel-ciro-rietti.html
-Primera Página nº 5, noviembre de 1994, nota de Graciela Mariotto y José de Carmen.
-Primera Página nº 206, agosto 2012, nota de Enrique Sulzer.









2 comentarios:

Unknown dijo...

En los años '70 vivía en Rawson y Díaz Vélez e iba al colegio San Francisco de Sales. Recuerdo haber visto el auto andando por las calles de Almagro al salir de la escuela rumbo a mi casa. En esos años hacía la primaria y me llamaba la atención el auto del señor Rietti. Pensar que lo veía como un loco y no como un adelantado a su tiempo!!! Gracias por este hermoso recuerdo.

ElCiudadano dijo...

Me acuerdo cuando iba al enet n° 1 de Lanús, el prof. Sorbello nos hizo hacer trabajos sobre energías renovables. Unos hicieron biomasa, otros eólica y nosotros solar. Fuimos a la casa de Ariel, no recuerdo mucho, pero sí que nos dijo que todo se iba a inundar en el futuro y él por suerte no estaba en planta baja. Hoy trabajo en un proyecto de informática para la industria de energía solar en eeuu con cientos de paneles solares como él tenía en su valcón.
Si hubiera más gente cómo él, otra sería la historia.
Consumir menos y producir más