jueves, 2 de abril de 2015

LA UNASUR Y VENEZUELA



La Unasur bajo fuego

 

¡¡¡OBAMA: DEROGÁ EL DECRETO CONTRA VENEZUELA YA!!!

 No parecen tiempos fáciles los que se viven en América latina. El acercamiento de la administración de Obama con Cuba fue un gesto aislado, que pasó a un segundo plano después de la amenaza directa de la Casa Blanca a Venezuela.



Si bien es Caracas la amenazada, no es la única capital bajo fuego. Distintos planes parecen en marcha en aquellas ciudades donde los gobiernos no practican la obediencia debida con Washington.

No es casual que Chile, Brasil y Argentina estén siendo atacadas al mismo tiempo por causas parecidas. Hasta Michele Bachelet –que hasta hace poco era el ejemplo a seguir– ahora es atacada por las supuestas actividades de sus familiares.

Esta ofensiva no es algo inédito en la relación del gobierno yanki con sus pares latinoamericanos. Por el contrario, fue la estrategia dominante en esta larga historia de desencuentros. Pero la última década nos regaló una tregua que lamentablemente se terminó. Los ojos del complejo militar-industrial norteamericano han vuelto su mirada sobre su otrora patio trasero y ven, con indisimulado fastidio, que ya no tienen un ejército de esclavos a su disposición.

Lo que más le molesta al gobierno norteamericano es que se haya formado un bloque como la UNASUR, que pese a su corta vida, viene reaccionando con energía y unidad frente a todos los intentos golpistas. Una organización de este tipo es un actor regional novedoso y que ayuda a que la relación no sea tan desigual. Antes, los países rebeldes caían dominados uno por uno.

Para principios de abril está prevista la Cumbre de las Américas, lugar donde todo el bloque continental jugará sus cartas. Tal vez allí se pueda apreciar si el acercamiento a Cuba es honesto o esconde un puñal en la espalda y si la amenaza a Venezuela es una bravata de Obama para recuperar autoridad o si tiene medidas concretas que lo respalden.

Mientras tanto, la UNASUR debe estar atenta y darse cuenta que éste es el momento donde se va a demostrar si el esfuerzo de unirse valió la pena. Sabremos si los últimos diez años fueron un oasis en el desierto, o si realmente fue una década ganada al imperialismo.



                                                                                                   Pablo Salcito





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