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PRIMERA PAGINA Nº 265 - JULIO DE 2017

jueves, 4 de octubre de 2012

EL SEGUNDO TRIUNVIRATO



8 DE OCTUBRE DE 1812
EL SEGUNDO TRIUNVIRATO - SAN MARTÍN Y LA LOGIA LAUTARO


El corto período de gobierno del Primer Triunvirato, controlado por el Secretario de Guerra Bernardino Rivadavia, se desentenderá de los frentes del norte y del este, aplicando un poder centralista contra las provincias del interior. No cumplirá con su principal cometido: llamar a un Congreso Extraordinario.
La revolución entrará así en un período de estancamiento, en una connivencia solapada con el Consejo de Regencia Español.
Inspirada por San Martín y otros patriotas, bajo el auspicio de la Sociedad Secreta “Logia Lautaro”, sobrevendría la expulsión del Triunvirato y el Cabildo nombraría una segunda junta: el Segundo Triunvirato. Éste fortalecerá la guerra en el norte y dirigirá una campaña que habrá de recuperar la Plaza de Montevideo, que permanecía en manos realistas.


ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Desde el mismo inicio de la Revolución de Mayo, dos corrientes internas disputaron la hegemonía del movimiento, una que nació bajo el pretexto de “La máscara de Fernando VII” con una estrategia trazada para ganar tiempo hasta hacerse fuertes y que escondía los verdaderos propósitos independentistas, inspirada por Moreno, Belgrano, Castelli y la otra, opuesta, de quienes abrigaban la idea de no romper definitivamente con el régimen colonial.
 Moreno fue asesinado en alta mar el 4 de marzo de 1811; no le perdonaron la autoría del “Plan de Operaciones”. Una serie de sucesiones en el poder que pasa de la Junta Grande a la Junta Conservadora que designa al Primer Triunvirato (septiembre de 1811 a octubre de 1812), órgano este último que disuelve a la Junta que lo creó.
 Llegado San Martín a nuestras costas, introdujo desde Londres las ideas de la Logia Lautarina (conocida como Logia de los Caballeros Racionales), fundada en 1797 por el Libertador venezolano Francisco de Miranda quien, desde Gran Bretaña, intentaba obtener ayuda para liberar a la América, ayuda que no obtendría, ya que el imperio inglés daba prioridad a su comercio por sobre los ideales políticos de estos pueblos.
 San Martín elegirá el nombre “Logia Lautaro” y junto a otros patriotas como Bernardo de Monteagudo, Carlos María de Alvear, Juan Martín de Pueyrredón y Nicolás Rodríguez Peña, conspiran directamente para terminar con el inoperante Primer Triunvirato, dominado por Bernardino Rivadavia, que mantenía a la revolución en un peligroso estancamiento.
El 8 de octubre de 1812 se estacionan en la Plaza Mayor (actual Plaza de Mayo) algunos regimientos, entre ellos el de Granaderos a Caballo, bajo el mando de San Martín y Alvear, y los Batallones de Cívicos dirigidos por Ortiz de Ocampo, sumados al pueblo movilizado por la Sociedad Patriótica. Exigirán un inmediato cabildo abierto, que una vez reunido acepta la petición de los amotinados, destituyendo al Primer Triunvirato y designando al Segundo Triunvirato (8 de octubre de 1812-22 de enero de 1814). Sus componentes serán Juan José Paso (que retuvo su cargo  del Triunvirato anterior, en condición de morenista), Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte, estos últimos bajo la influencia directa de la Logia Lautaro y su organismo visible, la Sociedad Patriótica.
De allí la revolución pasará a una etapa más definitoria en su camino hacia la independencia, bajo los principios de “La Gran Hermandad Americana” que establecían: “Nunca reconocerás por gobierno legítimo de tu patria sino aquel que sea elegido por la libre y espontánea voluntad de los pueblos, y siendo el sistema republicano el más adaptable al gobierno de las Américas, propenderás por cuantos medios estén a tu alcance a que todos se decidan por él”.


¿QUIÉN ERA LAUTARO? 



Lautaro (< mapudungun Leftraru «traro veloz» ), (n. Trehuaco, ca. 1534 - Peteroa, 1557) fue un destacado líder militar mapuche en la Guerra de Arauco durante la primera fase de la conquista española de Chile.
 Nacido en Los Horcones, al noreste de Arauco, hijo del lonco de la zona llamado Curiñancu (< mapudungun Kurüñamku, «aguilucho negro»), en 1546 , cuando tenía unos 11 años de edad fue capturado por las huestes de Pedro de Valdivia en las inmediaciones de Concepción. Permaneció como prisionero de los españoles durante seis años, en los que llegó a ser servidor personal de Valdivia. Como era difícil para los españoles pronunciar su nombre original, lo llamaron Felipe.
Tras aprender las tácticas militares de sus captores se fuga, posiblemente hacia 1552, y comienza a dirigir a su pueblo contra la ocupación española. Participa de más de nueve batallas, en la de Tucapel (1553) vence y captura a Valdivia. Durante el juicio –según se dice– un Cacique llamado Leucotón le habría dado muerte con un fuerte mazazo en la nuca, aunque es poco probable que este haya sido el fin del conquistador español. Finalmente Lautaro es muerto por los conquistadores el 30 de abril de 1557 en la Batalla de Mataquito.
Aunque Lautaro fracasó en expulsar a los españoles del territorio mapuche, después de su muerte los conquistadores se mostrarán más cautos al fundar nuevas ciudades, estableciendo solamente siete al sur del río Biobío.    
Pronto otros caudillos nativos asolarían las ciudades españolas siguiendo el ejemplo de Lautaro, pero sólo unos pocos, como Pelantaro (Pelantraru), Lientur y el Mestizo Alejo se podrían comparar con Lautaro por su genio guerrero. Los mapuches arrasarán todas las ciudades al sur del río Biobío en la gran sublevación de Pelantaro, en el año 1602.

Pablo Neruda le dedicará sus versos:

 “… Llegó Lautaro,
 en un galope negro de caballos.
 La fatiga y la muerte conducían
 la tropa de Valdivia en el follaje.
 Se acercaban las lanzas de Lautaro.
 Entre los muertos y las hojas iban
 como en un túnel Pedro de Valdivia.
 En las tinieblas llegaba Lautaro…”

 Lautaro es considerado en Chile uno de los más grandes estrategas militares de todos los tiempos, comparable a Alejandro Magno, Aníbal, Julio César o Napoleón. Sus estrategias son estudiadas en los centros militares de Chile y de otras partes del mundo, especialmente la de aprovechar la superioridad numérica al atacar en grupos sucesivos para cansar a un enemigo más adelantado y mejor equipado, así como la estrategia de aislar a los ejércitos rivales para impedir que se comuniquen.
No sin buenas razones José Francisco de Miranda y José de San Martín tomaron su nombre para aquellas sociedades secretas, y emplearon sus tácticas de batalla. Igualmente, en la guerra emancipadora americana se crearon otras logias secretas, como la de Belgrano en Tucumán y la de O’Higgins en Chile.
La figura de Lautaro es muy destacada entre los escolares chilenos; se lo considera un ícono nacional y el primer gran general chileno. Una comuna de Chile, cercana a Temuco, lleva su nombre. De hecho fue elegido por estudiantes y profesores en el concurso Grandes Chilenos como el séptimo más grande, antecediendo a figuras como Gabriela Mistral, Pablo Neruda y Violeta Parra.


LAS POLÍTICAS DEL SEGUNDO TRIUNVIRATO EN BUENOS AIRES



La primera medida del nuevo Triunvirato fue el alejamiento de Rivadavia, enemigo jurado de la logia sanmartiniana. Rápidamente retomará la línea revolucionaria de Mayo para encarar con mayor energía la campaña del norte, donde Belgrano triunfa en Salta el 20 de febrero de 1813.
Encarará a su vez el ataque al baluarte realista de Montevideo en la Segunda Expedición a la Banda Oriental, en la que Sarratea y Rondeau obtienen la victoria de Cerrito el 31 de diciembre de 1812. Y el 3 de febrero de 1813 San Martín triunfa en San Lorenzo desbaratando los pequeños asaltos cuatreriles que los españoles realizaban sobre las costas del Paraná.
Es durante el Segundo Triunvirato que efectivamente se da importancia al interior, se forman nuevas provincias y se desdoblan los megaterritorios de entonces.
Por fin, en 1813, el Triunvirato convocará la postergada Asamblea, que se hace realidad con el establecimiento de trascendentes medidas, aunque no aún la declaración de la independencia. Sin embargo la Asamblea no dará cabida a los pueblos y provincias del litoral, lideradas por José Gervasio Artigas, aunque esto –por su importancia– será motivo de otro capítulo de nuestra historia.

 Miguel Eugenio Germino


Fuentes:
-http://ar.answers.yahoo.com/question/index?qid=20100408143802AAnJKrq
-http://www.portalplanetasedna.com.ar/gobiernos_patrios6.htm
-http://www.todo-argentina.net/historia/independencia/ant1813.html
-Pigna, Felipe, Los Mitos de la Historia Argentina, Tomo 2, Planeta 2004.

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