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sábado, 7 de junio de 2008

27 DE JUNIO DE 1954 - DERROCAMIENTO DE ARBENZ EN GUATEMALA




27 DE JUNIO DE 1954

EL DERROCAMIENTO DE ARBENZ EN GUATEMALA

“Rebelión en el imperio del banano”

“Como el comunismo no es un asunto interno sino claramente internacional, su supresión, aun por la fuerza, en una nación americana, por una o más de otras repúblicas, no debe constituir una intervención en los asuntos de esa nación”.
Spruille Braden (1)

COPETE: El derrocamiento del presidente constitucional de Guatemala, Jacobo Arbenz, fue claramente promovido por los Estados Unidos desde su posición de supremacía a través de la United Fruit Company (UFCO) que llegó a controlar en aquel país el 40% de la tierra, la producción, el transporte y la comercialización del banano desde puertos propios.
Tras la destitución del dictador Ubico en 1944, surge en el país la llamada “Revolución Guatemalteca”, encabezada por jóvenes militares nacionalistas, entre ellos Arévalo y Arbenz, quienes emprenden profundas reformas —aún sin apartarse del proyecto liberal— que conmocionan el considerado patio trasero de los Estados Unidos, justamente en el inicio de la Guerra Fría.
La potencia imperial del Norte financiará desde Honduras y Nicaragua la contrarrevolución, valiéndose de mercenarios dirigidos por Castillo Armas, con la logística de la OEA manipulada a su antojo.

EL TRANSFONDO HISTÓRICO

Aún en la época de la Colonia, durante la “Capitanía General de Guatemala”, que integraba ésta junto a otras cuatro futuras repúblicas centroamericanas, dominaban en el espectro político regional los clásicos partidos liberales y conservadores. Los primeros representaban a los ideales de la revolución burguesa, mientras que los conservadores estaban encarnados por las tradicionales clases dominantes constituidas por terratenientes y grandes comerciantes.
Aquel esquema se mantendrá tras la emancipación de España en 1821, y luego durante la organización federal de cinco estados como Provincias Unidas de Centroamérica. En esa época se destacan dos figuras progresistas: el hondureño Francisco Morazán y el jefe del Estado de Guatemala Mariano Gálvez, quién desde 1831 representará las aspiraciones de una avanzada burguesía liberal, expropiando las grandes haciendas del clero y los antiguos realengos, y distribuyéndolos entre el campesinado.
Sin embargo, los grandes intereses y la poderosa clase dominante volverá al poder a partir de 1837 con la creación de la República Guatemalteca, cuando Rafael Carrera vence a Gálvez e instala una dictadura que durará 32 años. En 1859 Carrera firmará un tratado con Inglaterra, por el que entrega la soberanía de Belice, más de 22.000 kilómetros cuadrados, a cambio de un camino que nunca se construyó.
Hacia 1871 se inicia un régimen liberal que durará hasta 1898, cuando una nueva dictadura de 22 años, encabezada por Estrada Cabrera, da lugar a la penetración en gran escala de los monopolios extranjeros que explotarán el azúcar y el banano, y que controlarán en Centroamérica países enteros, dominando no sólo la explotación sino también el transporte y la comercialización desde puertos propios. Era un verdadero Estado dentro de otro Estado.
Guatemala será parte de esta triste historia contemporánea de indiscutibles relaciones semifeudales de producción, que se combina entre dictaduras y gobiernos complacientes.
Estrada Cabrera será El señor Presidente, el personaje del libro de Miguel Ángel Asturias. Tras el gobierno de Lázaro Chacón y el golpe de José María Orellana, entre 1921 y 1931, aparece la virulenta dictadura de Jorge Ubico, que se extenderá hasta 1944 y durante la cual la UFCO obtuvo concesiones hacia el Pacífico, llegando a dominar ambos océanos.
Los dos partidos tradicionales se unificarán en el “Liberal Progresista” (progresista de nombre). Serán 14 años de un reinado del terror en el país de los mayas. Por un lado se condonan deudas a los campesinos y por el otro se crean dos leyes: la de trabajo forzado y la de vagancia, que aplicarán al indio en un país de alta proporción de habitantes originarios; un complemento aterrador bajo la ominosa sombra y aprobación del Imperio, escondido tras un falso panamericanismo.
Pero como los pueblos insumisos se rebelan, estallará en junio de 1944 la llamada “Revolución Guatemalteca”, encabezada por jóvenes oficiales nacionalistas, que tumbará a aquel régimen de la más brutal explotación. En la revolución se destacan Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz.

LA TIERRA Y LA “INVERSIÓN” EXTRANJERA

Detrás del concepto “inversión” se oculta en esta América difícil, un sinónimo de sumisión y entrega; la clásica inversión no es tal, sino una descarada intromisión extranjera de los estados poderosos en los países de estas latitudes. Países éstos que no son “pobres” sino “empobrecidos”, justamente por aquellas inversiones que se llevan mucho más de lo que traen e imponen cláusulas denigrantes.
Guatemala es un país con un 75% de población rural, en su gran mayoría descendiente de los mayas, que habitaban además Honduras y México, y que dieron origen a los pueblos quichés, cakchiqueles y mames, entre otros, pueblos que conservaban la propiedad común de la tierra. Con la Conquista se introdujo como ley natural la apropiación de la tierra en pocas y poderosas manos, lo que originó grandes latifundios. Tal situación se agudizó con la United Fruit Company, que para 1944 poseía cerca del 40% de las tierras cultivables del país, aunque apenas utilizaba la mitad de éstas; el resto eran territorios inexplorados o de baja productividad.

LOS GOBIERNOS DE ARÉVALO Y ARBENZ

De los 107 años de república transcurridos hasta 1944, cuando ocurrió la llamada Revolución Guatemalteca, el 20 de octubre de ese año, la mayor parte del tiempo se vivió en Guatemala bajo dictaduras y gobiernos autoritarios.
El nuevo régimen de Arévalo se integró a un proceso generalizado en América Latina en la década del 40, con gobiernos de nuevo tipo como el venezolano, el de Villarroel en Bolivia, de Perón en la Argentina y de Gaitán en Colombia, que promovieron una gran participación de movimientos de masas en la vida política y un retroceso de las clases dominantes, las que debieron resignar parte de su poder económico.
Juan José Arévalo, un ex profesor de la Universidad Nacional de Tucumán en la Argentina, es elegido presidente en una de las primeras elecciones verdaderamente libres de la historia de Guatemala.
La meta principal de su gobierno es la liquidación del antiguo régimen, para organizar un nuevo Estado capitalista moderno, democrático, con una perspectiva nacionalista y de defensa de los intereses públicos, sin pensar en establecer un sistema socialista, como le achacará rápidamente el Imperio, a fin de provocar su desestabilización.
En cambio, se implementan medidas populares que beneficiarían a los sectores más sumergidos y explotados de la sociedad, como la creación del código de trabajo, el reconocimiento legal de los sindicatos, el establecimiento del salario mínimo y la jornada laboral de 8 horas. Se creó el Banco Central, se lanzó una campaña nacional de alfabetización y se estableció la autonomía universitaria.
En 1949, tras abortar un alzamiento militar encabezado por Francisco Arana, ligado a los intereses ferroviario-bananeros, se produce una radicalización del proceso. El ejército leal y obreros armados facilitan una depuración de los sectores militares más retrógrados, momento que coincide con la elección de Jacobo Arbenz como presidente.
Los Estados Unidos, conscientes de la imposibilidad de doblegar, desestabilizar o corromper al nuevo gobierno, preparan una intervención indirecta, designando para tal fin un nuevo embajador, más ducho en esos menesteres imperiales, en una clara vuelta al llamado Big Stick (el garrote). La elección recae en Richard Petterson, quien declara descaradamente que su misión era “construir aquí en Guatemala un ejemplo de contención del comunismo y de las injusticias sufridas por las compañías norteamericanas en todas partes”.
Arbenz, lejos de intimidarse, formuló sus postulados básicos de gobierno: “Independencia económica, transformación del país en una nación capitalista y elevación del nivel de vida del pueblo”. Entre estos postulados, la reforma agraria desempeñará el papel más importante, se diversificará la agricultura para no depender únicamente del café y del banano, se propenderá a industrializar el país y a construir caminos.
En 1952, por medio del decreto 900, intentará liquidar la propiedad feudal de la tierra, con un programa similar al mejicano, pero sólo en las áreas no explotadas; no se tocarán los grandes latifundios productivos.

SE PREPARA EL GOLPE

A pesar de que en ningún momento Arbenz habló de pasar al socialismo, sus enemigos lo tildaron de comunista y de seguir las premisas de Moscú, también lo acusaron de que constituía un mal ejemplo para los demás países latinoamericanos.
El secretario de Estado norteamericano John Foster Dulles (que desempeñaba una changuita extra como abogado de la United Friut Company), su hermano Allan, que era director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el embajador Petterson, cumplirán un papel primordial en la desestabilización del país.
A fines de 1953, en la Organización de Estados Americanos (OEA), manejada por los Estados Unidos, se logra imponer una condena a Guatemala. Y en la Conferencia de Cancilleres de Caracas, en marzo de 1954, triunfa la tesis intervencionista ante los ojos azorados de un mundo que no logra detener la mano imperial.
Desde dos países sometidos, como Honduras y Nicaragua, preparan la invasión de mercenarios que reclutará el tristemente célebre militar guatemalteco Castillo Armas, y el 18 de junio de 1954 Guatemala es invadida por tierra, mientras aviones estadounidenses la bombardean.
El país apela al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y éste ordena el cese del fuego, pero la resolución es desoída. Una maniobra diplomática logra colocar el tema en la órbita de la OEA, y así encomiendan al zorro el cuidado de las gallinas. A pesar de ello, la invasión no logra establecer su cuartel general en tierra guatemalteca; si bien toman Puerto Barrios, son rechazados por milicias de campesinos y trabajadores armados.
Un nuevo embajador del país del Norte, Peurifory, consigue comprar a algunos oficiales traidores que dan un ultimátum a Arbens, al tiempo que desoyen la orden de entregar armas al pueblo. Arbens, tras un instante de vacilación renuncia, entregando el gobierno a Carlos Díaz, jefe de las Fuerzas Armadas, uno de los que había pactado con el embajador estadounidense.
Se forma una Junta Militar. Castillo Armas y sus mercenarios ingresan a la capital entonando una canción de guerra norteamericana. El nuevo régimen revierte totalmente la política progresista de Arévalo y Arbenz y obreros y campesinos son muertos o encarcelados.
Surge así en Guatemala una guerrilla que combatirá durante 36 años. Con un nuevo golpe en 1982, José Efraín Ríos Montt y su estrategia de tierra arrasada, dejará un espantoso tendal de 100.000 muertos, 40.000 desaparecidos, 250.000 huérfanos y 440 aldeas borradas de la geografía guatemalteca. Es fácil comprender entonces por qué “luchó y lucha Guatemala”, y por qué “lloró y llora Guatemala”.
Miguel E. Germino

(l) Braden, “lobbyista” estadounidense, jefe de Relaciones Públicas de la UFCO y embajador de los EE.UU. ante la Argentina en 1946.



FUENTES
-Galich, Manuel, Por qué lucha Guatemala, Elmer, 1956.
-http://es.wikipedia.org/wiki/Jacobo_arbenz_guzm%Aln
-http://todopormiguate.blogpot.com/2007/10/reportaje…
-http://www.elmundo.es/papel/hemeroteca/1996/10/26…
-http://www.inforpressca.com/infor2003/1515-10.htm
-http://www.telesurtv.net/escoñes/noticias/nota/24788…
-Ruibal, Beatriz, Arbenz, revolución en el imperio del banano, CEAL, 1985.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy buena informacion, muchas graciiias

Irene dijo...

Recién conozco a esta revista gacias al artículo de Alberto Aguilera sobre Charles Thais y el Parque Chacabuco.
Este artículo me pareció muy bueno aunque creo que debería completarse con la actitud de Perón en el momento que llevó y mantuvo presos a los que llegaban en un avión del gobierno nacional en calidad de asilados políticos. Hay bastante material periodístico y varias personas que sufrieron esta situación pueden contar sus experiencias.
Conocía por distintos motivos sobre el golpe de Guatemala. Pero desconocía todo sobre el corto gobierno democrático del presidente Jaime Roldos en Ecuador ¡Que verguenza! fue a menos de 8 años del golpe pinochetista al presidente Salvador Allende ¿como no supe nada? ¿como no me interesé?
Sería bueno un artículo sobre este tema.
Irene